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viernes, octubre 14, 2005

Radiografía al robo universitario

  • Universidades del país sufren continuas sustracciones que comprenden vehículos, cajas chicas, computadores. Todo esto afecta directamente a alumnos, profesores y funcionarios.
  • ¿Qué están haciendo las autoridades de dichas instituciones para evitarlos?

Felipe Aguilera, Rosemarie Fuchs y Francisco Herrera.


Son las 20:00 horas y Sergio Contreras, un encargado de seguridad, comienza la diaria revisión de los equipos audiovisuales como data shows, reproductores de dvd y vhs. Al término de esta caminata, reporta la normalidad de la situación. Sin embargo, algo despierta su curiosidad, la hilera de computadores se encuentra incompleta. Contreras se acerca a verificar la situación y comprueba que no sólo falta el monitor, sino que también la CPU. Inmediatamente avisa por radio al departamento de seguridad y denuncia el problema.

Este caso es una situación real ocurrida a comienzos de septiembre en una conocida universidad capitalina y que da cuenta de una problemática que ocurre transversalmente en variadas casa de estudios superiores de Santiago.

Los hurtos han traspasado la barreras de seguridad y la lógica que apunta a que en su interior sólo hay docentes, alumnos y administradores. También existen personajes que han encontrado aquí un nicho cada vez más atractivo para cometer actos delictuales. Este problema afecta la imagen de los establecimientos que no están preparados para enfrentar este tipo de situaciones.
La infraestructura de las universidades se ha convertido en el punto débil que los delincuentes han encontrado y en el cual han dado rienda suelta al desarrollo de múltiples robos de pequeña y gran escala.

Estos saben que en el interior de éstas existen objetos de alto valor y que en el mercado negro son reducidos rápidamente, otro factor agravante es que se han dado cuanta de la flaca seguridad que poseen las casas de estudios lo que sin duda se convierte en las condiciones ideales para cometer estos actos.

La infraestructura de las universidades se ha convertido en el punto débil que los delincuentes han encontrado y en el cual han dado rienda suelta al desarrollo de múltiples robos de pequeña y gran escala.

Estos saben que en el interior existen objetos de alto valor y que en el mercado negro son reducidos rápidamente, otra agravante es que se han dado cuenta de la flaca seguridad que poseen las casas de estudios, lo que sin duda se convierte en las condiciones ideales para cometer estos actos.

En este tipo de casos nos centraremos en el uso correcto de la palabra y hablaremos de hurto y no de robo, pues éstos se realizaran sin cometer una acción dañina a terceros, ya sea forcejeos, lesiones o intimidación, sino que se trata de la sustracción de elementos cuando nada ni nadie se percata de ello.

Universidades, víctimas de su despreocupación

Si bien aún no se ha podido identificar si los autores son alumnos, personas externas, funcionarios o bandas organizadas, se espera poder combatir contra un perfil específico que han logrado crear pese a las dificultades para abortar las sustracciones.

Así ocurre, por ejemplo, en la Universidad del Desarrollo (UDD) en el campus San Carlos de Apoquindo, donde el jefe de servicio Juan Carlos López informa que “las sustracciones se cometen, en su mayoría, en la sala de clases 214, que por su ubicación se hace imposible que las cámaras de seguridad capten los movimientos allí ocurridos”.

López aporta que el horario preferido por los delincuentes era alrededor de las 19:00 horas, pero actualmente ha cambiado al de las 14:00. Agrega que “el ladrón es muy astuto y por eso es que la culpa recae en quienes están a cargo de los equipos, que a su parecer son incompetentes o ineficientes en su control (...) Me parece insólito que se de aviso de robo al día siguiente”, añade.

Entre los objetos preferidos por los antisociales figuran al tope de la lista, los data show, luego los reproductores tanto de vhs y dvd; seguido por computadores y radios. Dentro del robo específico, destaca la “desaparición” de tarjetas madres de los computadores. Es que si bien en este caso no se desaparece el computador, si se le extraen sus piezas principales.

De esta forma surgen casos como el de una de las más importantes universidades cristianas, en donde las administración ha optado por clasificar los hurtos en cuanto al lugar específico en el que fue realizado (estacionamientos, salas, oficinas, entre otros) y los robos en áreas públicas, cuyos objetivos son carteras, bicicletas hasta automóviles 4x4.

Lo interesante de estas clasificaciones es que demuestran que en las universidades el tema de las sustracciones está aún “en pañales” y a pesar de las iniciativas que realizan como poner cámaras, aumentar la cantidad de vigilantes, entrenar al personal y los teléfonos de emergencia, ninguna es una solución eficiente ante las constantes pérdidas.

Pese a las diferencias encontradas en la forma de combatir estos delitos encontramos un factor de coincidencia, el de los artículos favoritos de los delincuentes. Los objetos que por excelencia son los más robados se clasifican en 2: los que afectan a la infraestructura propia de cada universidad y los que afectan a los alumnos.

A pesar de los modernos sistemas de seguridad que algunas casas de estudios poseen, es posible conocer otro tipo de hurtos más “anecdóticos” como el que nos señala el profesor Arturo Otto de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM). “Conozco casos en que hasta tableros eléctricos, interruptores automáticos se han llevado y nos hemos dado cuenta al llegar al edificio y encontrar todo a oscuras” . Extraños pueden ser este tipo de robos, pero no se hacen tan raros cuando el profesor nos comenta que artículos como ese pueden llegar a costar del orden de 1 millón de pesos.

En una prestigiosa universidad, que prefiere mantener su anonimato, aseguran poseer una magnitud de robo de automóviles bastante elevado. Al investigar las pérdidas causa sorpresa conocer que en algunos campus se roba en promedio 3 vehículos al mes. Situación que el administrador complementa diciendo que “por lo general son robos de camionetas y que en 4 de cada 10 casos recuperados gracias a las cámaras de seguridad”.

Algunas formas para combatir la delincuencia que se repitieron en varias declaraciones de administradores de las casas de estudios, son las del uso de cámaras de circuito cerrado, que vendría siendo la medida más popular y la rondas de guardias especializados. En casos más puntuales encontramos el uso de alarmas en determinadas salas y líneas directas con la comisaría más cercana.

Averiguamos un caso ocurrido en 2004, cuando un trabajador de la UDD (no se informó su ocupación) se robó la cartera (banano) de una alumna. El acto fue visto a tiempo, con lo cual se llevó a cabo el plan de seguridad. Se resolvió la inmediata expulsión de este personaje de sus funciones.

Bajo estas clasificaciones nos dimos cuentas que son pocas las instituciones que se encuentran tratando este problema con dedicación y seriedad ya que muchos planteles se negaron a dar a conocer sus medidas o simplemente desconocían estar tratando el tema.

Privadas: Asunto de imagen y recursos

Pese a que estos hechos causan consternación en las comunidades universitarias, al parecer existe una tendencia a callar estos sucesos, pues según hemos constatado en las comisarías capitalinas no se han presentado denuncias sobre estos hurtos. El Mayor de Carabineros R.M.S de la 53ª Comisaría de Las Condes cuenta que “las universidades privadas del sector no se han acercado a sus oficinas a presentar ningún tipo de pérdida”.

Según su opinión, “el silencio que hacen estas instituciones corresponde a un intento por no perjudicar su imagen, pues las universidades quieren presentarse como una alternativa de estudio donde impera el orden y la tranquilidad, y si es que se llegaran a denunciar esos hechos, entonces se crearía una cierta desconfianza en ellas”. La lógica, expuesta por R.M.S, apunta a que sólo en las universidades pertenecientes al Estado es donde ocurren estos actos delictuales.

Pues “sus puertas siempre están abiertas para todo público y es muy fácil que antisociales entren a esas dependencias y sustraigan elementos de alto valor comercial y que posteriormente son reducidos en los persas de la capital”, afirma el oficial.

En Paz Ciudadana existe una opinión similar a la de Carabineros. Ana María Valdivieso, funcionaria de dicha institución, opina que las universidades privadas no buscan protección policial porque, aparte de no querer involucrar su prestigio con actos como el robo y hurto, éstas tienen los recursos suficientes como para reemplazar el material sustraído.

“De todas formas esto no es razón para que las universidades privadas no se acerquen a denunciar estos actos y tampoco pueden confiarse netamente en sus sistemas de seguridad, que si bien pueden ser efectivos, poseen ciertas limitaciones que son de conocimiento del personal (...) existe una gran posibilidad de que los mismos funcionarios de estas instituciones educacionales sean los responsables de las pérdidas”, afirmó Valdivieso.

Problemática incubándose

El experto de seguridad de la U. del Desarrollo explicó que, si bien se cuenta con un buen servicio de seguridad, falta más en el tema de los dispositivos de video. “Las cámaras estáticas son mejores que las móviles, pero aún esa tecnología no se adapta en nuestra entidad “, agrega López.

Es que esta problemática nunca revistió una excesiva preocupación en los planes de seguridad de las entidades académicas públicas o privadas. Al consultar a académicos o funcionarios estos admiten que nunca pensaron que estos actos se cometerían en una universidad. Todos se apoyan en que “acá se instruye a los próximos profesionales del país.”

Y es que al parecer este problema esta recién saliendo a la luz, pues resulta extraño que entidades como Paz Ciudadana no tengan registros o estudios acerca de este grave problema. Tampoco hay planes para llevarlos a cabo, pues la encargada de comunicaciones, Ana María Valdivieso, confirmó que esta problemática no se encuentra aún bajo la mirada de esta entidad.

Y así como esta organización no considera el hurto universitario un acto delictual de graves consecuencias, tampoco lo ve así la sociedad. Porque al realizar una encuesta callejera se perfila a este tipo de acto negligente como un acto que no reviste mayor importancia, es más, los resultados envían a esta opción al último lugar de la lista en oposición a la seguridad ciudadana.

Al parecer el hurto o robo de “especies universitarias” va en alza, porque a pesar de no contar con porcentajes estables, en este reportaje se reconoció que estás prácticas se están haciendo más habituales. Al parecer no se puede descartar ninguna opción, pues el trabajo de investigación en las casas de estudios recién comienza. Por lo tanto, alumnos, funcionarios, y hasta profesores universitarios están en la mira.

2 Comments:

Blogger Comunicaciones digitales said...

Radiografía al robo universitario

1.- Errores de redacción y puntuación
2.- “Al contrario de lo imaginado, los hurtos se cometen en un aumento exponencial año tras año”. Cuál es la base o fuente para aseverar tal conclusión.
3.- Si el tema es el robo en las universidades, no pueden usar como testimonio y testigo a alguien que asevera que los robos son escasos.
“Carolina Guerrero, estudiante de arquitectura, recién se encuentra cursando su primer año de carrera en la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) sede ubicada en calle dieciocho. Según cuenta, los tipos de robos que presenta su casa de estudio son muy escasos”
4.- Falta la visión de la policía. Además, el consejo de rectores de las universidades privadas está preocupado del tema
5.- Definitivamente la redacción y la forma como presentan el reportaje es muy deficiente. No tiene una lógica o una secuencia de presentación de hechos muy clara.

Nota: 4.5

Arturo C. y Maria Pastora S.

2:59 p. m.

 
Blogger Sergio Ibarra said...

Hola, estudio en UTEM de la calle Dieciocho 390 y una vez en un dia en que se decretó que no habrían clases no había casi nadie en la universidad, en un minuto me quedé solo y veo a un tipo entrando a la oficina de mi centro de alumnos que jamas habia visto, la puerta estaba abierta y lo ví revisando una mochila, fuí en su busqueda, pero se fué corriendo...
Tiepom después lo vi y con compañeros lo echamos a empujones y jamás lo he vuelto a ver. El tema de la seguridad es importante, hay que tener cuidado

9:45 p. m.

 

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